Raquel Martí, "Hacen falta películas y documentales valientes que nos abran los ojos ante las injusticias"
- srencorto
- 10 nov 2025
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Raquel Martí, directora ejecutiva del comité español de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) está en Gran Canaria para presentar el documental ganador del Oscar 2025, ‘No other land’, que se presenta el domingo, día 9 de noviembre,(19:30 horas) en el Teatro Víctor Jara de Vecindario en el marco del Festival de Cortometrajes San Rafael en Corto (SREC).

Philippe Lazzarini ha advertido que tras el endeble alto el fuego alcanzado se necesita confianza para acometer la siguiente fase: la reconstrucción de Gaza. Imagino que comparte esta apreciación
Creo que, antes de abordar cualquier iniciativa de reconstrucción, es absolutamente fundamental asegurar que el alto el fuego sea real y sostenido. Lamentablemente, hemos constatado numerosas violaciones del alto el fuego en menos de un mes desde que se decretó, con centenares de víctimas civiles palestinas muertas en nuevos bombardeos (más de 200 personas a fecha de 30 de octubre). Israel tampoco está cumpliendo con la entrada de la ayuda humanitaria acordada en el plan de Trump, de modo que no se está revirtiendo la hambruna declarada en Gaza ni la situación extrema de miles y miles de personas que necesitan medicamentos de forma urgente.
Se deben poner todos los esfuerzos en mantener este alto el fuego, porque los retos a los que nos enfrentamos son enormes. Lamentablemente, el altísimo grado de destrucción de Gaza nos recuerda que la crisis humanitaria está lejos de terminar. A esto se suma la inminente llegada del invierno, que exige redoblar esfuerzos para apoyar a las familias que lo han perdido todo.
Gaza está en ruinas y todas las necesidades de la población palestina son urgentes y simultáneas: debemos restaurar el sistema sanitario, garantizar el acceso a agua potable, recoger miles de toneladas de escombros y residuos, asegurar refugio para las personas desplazadas y facilitar todo el material necesario para la llegada del invierno. En la actualidad, alrededor de 70.000 personas residen en más de 70 instalaciones de UNRWA convertidas en refugios.
Tenemos, además, una prioridad que no puede esperar: devolver a los 660.000 niños de Gaza a un entorno de aprendizaje seguro. Cuatro de los últimos cinco años académicos se han perdido por la guerra, la COVID-19 y el desplazamiento, y no podemos permitir que esta infancia se convierta en una generación perdida. La educación no es un lujo, es urgente y una garantía para la paz.
También nos preocupa mucho la atención mental y psicosocial de una población absolutamente traumatizada, entre la que se encuentra un millón de niños y niñas con necesidades de apoyo urgente.
Para afrontar todos estos retos, contamos con un equipo sobre el terreno de 12.000 personas que a lo largo de estos dos durísimos años han estado, y seguirán estando, para prestar asistencia y acompañar a la población gazatí.
¿Qué cuestiones de seguridad y de gobernanza interna cree que habría que resolver para que lo que se invierta en la Franja no afecte a la hoja de ruta general diseñada para la zona?
Como en cualquier plan de paz, es necesario incluir a las partes del conflicto y esperamos que en el avance de la hoja de ruta las necesidades de la población palestina queden cubiertas, garantizándose su dignidad y su futuro. Es fundamental que se mantenga un alto el fuego, sin rupturas de este y sin brotes de violencia, y que se permita la entrada de ayuda humanitaria en las cantidades necesarias. También que se respecte el Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos, pero, sobre todo, que se ponga fin a la ocupación, tanto en Gaza como en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y que se permite la autodeterminación de la población palestina.
El 'foco' de Gaza ha silenciado o, al menos, reducido el impacto de lo que ocurre en Cisjordania, un territorio en el que la UNRWA advierte de que "se está llevando a cabo una guerra silenciosa". ¿Podría referirse a este asunto?
Efectivamente, la situación en Cisjordania es profundamente preocupante. Desde el 7 de octubre de 2023 hemos sido testigos de una intensificación sin precedentes de la violencia armada y el hostigamiento hacia la población palestina por parte de las fuerzas israelíes y los colonos. En estos dos últimos años, más de 1.000 personas, incluyendo 213 menores, 20 mujeres y al menos 7 personas con discapacidad, han sido asesinadas, según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Esto supone el 43% de los palestinos asesinados en Cisjordania en las dos últimas décadas.
La dimensión del desplazamiento también es alarmante: cerca de 40.000 personas han sido desplazadas de sus hogares entre enero de 2024 y septiembre de 2025 como consecuencia de operaciones militares, demoliciones y violencia de colonos. Además, los palestinos de Cisjordania enfrentan severas restricciones de movimiento que en muchas ocasiones les impide acceder a servicios esenciales, además de detenciones arbitrarias masivas, muchas de ellas de niños, vulnerando los derechos humanos más básicos.
En este contexto, nuestro trabajo allí es más necesario que nunca. 4.600 trabajadores y trabajadoras de UNRWA están brindando apoyo a 920.000 personas refugiadas en Cisjordania. Solo por nombrar algunos datos, en 2025 hemos atendido más de 678.000 consultas médicas y ofrecido educación a 48.000 niños y niñas en nuestras escuelas.
Usted lleva muchos años trabajando en UNRWA y habrá vivido infinidad de situaciones complicadas y dolorosas. ¿El terror y la desproporcionada acción militar sin precedentes ejercida sobre Gaza y sus consecuencias la ha sorprendido?
A lo largo de estos años, hemos asistido a respuestas militares desproporcionadas y, desde luego, tras los atentados del 7 de octubre sabíamos que la reacción sería dura. Sin embargo, el grado de violencia y destrucción que se ha desatado en esta ocasión ha superado cualquier precedente y toda posible expectativa. Para hacernos una idea, hasta ahora, la ofensiva de 2014, en la que murieron alrededor de 2.400 personas, se consideraba la más brutal que había sufrido la Franja. Ahora hablamos de más de 68.000 muertos y 170.000 heridos. Nunca antes habíamos asistido a semejante catástrofe humanitaria, es absolutamente estremecedor. No pensé que veríamos la franja de Gaza convertida en un mar de escombros pero, sobre todo, lo que nunca imaginé es que fuéramos a ver a la Corte Internacional de Justicia investigando a Israel por presunto genocidio.
¿Cuál cree que ha sido la motivación de la campaña israelí contra UNRWA?
La campaña israelí para desacreditar y desmantelar a UNRWA persigue el objetivo político de eliminar el estatus de refugiado de los palestinos. Israel ha promovido reiteradas acusaciones de infiltración de Hamás que la Corte Internacional de Justicia ha desestimado por falta de pruebas. Este tipo de señalamientos no son nuevos: otras agencias de Naciones Unidas, periodistas y países que han reconocido a Palestina también han sido objeto de la misma narrativa, empleada como herramienta sistemática para desacreditar a quienes no se alinean con el discurso oficial israelí.
Lo más grave es que, como ya hemos advertido, esta campaña pone en serio peligro la vida de nuestro personal y de la población civil bajo su protección, contabilizando cientos de trabajadores asesinados y la destrucción de numerosas instalaciones.
A pesar de estos ataques y las condiciones extremadamente adversas, seguimos cumpliendo nuestra misión humanitaria.
1. ¿Cómo definiría el papel que ha desempeñado España en el conflicto?
España ha mostrado una actitud más decidida que la mayoría de los países de la Unión Europea, desempeñando un papel de liderazgo y proporcionando un gran apoyo a UNRWA. Reconocer a Palestina fue un gesto político relevante que envió un mensaje firme a la comunidad internacional sobre la urgencia de poner fin a la ofensiva sobre la Franja de Gaza.
2. ¿Y el de la Comunidad Europea?
Los países europeos han mostrado una clara insuficiencia en su respuesta ante la crisis en Gaza. Las condenas y declaraciones oficiales de la Unión Europea y sus Estados miembros llegaron tarde y, en la mayoría de los casos, no han ido acompañadas de acciones eficaces capaces de proteger a la población palestina y de frenar la escalada de violencia. Esta pasividad ha permito que Israel segara la vida a más de 68.000 personas y dejara a decenas de miles con secuelas físicas de por vida, incluso miles con mutilaciones, además de una destrucción brutal de todas las infraestructuras y de los recursos socioeconómicos necesarios para permitir la continuidad de la vida en Gaza. Razones por las cuales se está investigando a Israel, no solo por presunto genocidio, sino también por crímenes de guerra.
Europa, como actor global, tiene tanto la responsabilidad política como los mecanismos jurídicos para exigir el respeto del derecho internacional y ejercer presión real sobre Israel. Con un alto el fuego frágil y por delante enormes desafíos para restaurar la paz y la dignidad en Gaza, la presión europea será determinante para implementar medidas que permitan avanzar hacia una solución estable y duradera. Es urgente que la comunidad internacional pase de las palabras a los hechos y que Europa esté a la altura de sus principios y obligaciones en este momento histórico.
Hamás considera que seguirá siendo "una parte central del tejido palestino". ¿Cuál es su opinión cuando la postura oficial israelí rechaza cualquier papel para Hamás en la gobernanza de Gaza?
Creo que es fundamental para realmente instaurar la paz en la región que se ponga fin de una vez por todas a la ocupación israelí, tanto en Gaza como en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y que se trabaje en una solución justa y definitiva para la población refugiada de Palestina.
¿Cómo se puede hablar de reconstrucción cuando el nivel de destrucción en la Franja de Gaza es del 84% en general y en la zona podemos hablar de cerca de 60 millones de toneladas de escombros esperando a ser retiradas, entre ellos artefactos sin detonar?
Como hemos comentado, es un trabajo ingente el que queda por delante para la reconstrucción. En base a imágenes satelitales recogidas en julio de 2025, se calcula que la ofensiva ha generado más de 61 millones de toneladas de escombros y que se tardarán décadas en poder recogerlos y reconstruir Gaza. Además, el trabajo de rehabilitación de infraestructuras ya se está viendo muy comprometido por la presencia de artefactos explosivos, que siguen representando un riesgo mortal para toda la población.
En este contexto, el primer paso es garantizar el acceso de personal y equipo especializados para llevar a cabo los trabajos de localización y retirada de minas y artefactos explosivos y, después, que Israel permita que los actores humanitarios hagan su trabajo y entren suministros sin interrupción.
¿Se puede hablar de un poder sistémico de Israel que atraviesa el mundo?
Creo que nos estamos dirigiendo hacia un nuevo orden mundial muy peligroso, en el que no solo el Derecho Internacional Humanitario está siendo socavado, sino que se puede violar con total impunidad. Estamos en un momento histórico en el que las normas y valores que sustentan el sistema internacional están siendo cuestionados, en el que el principio de humanidad está quedando en entredicho y nos estamos dirigiendo a la supremacía de la ley del más fuerte. Creemos que esto solo afecta a los palestinos, pero nos equivocamos, el futuro y los derechos de todos están en juego. O los protegemos ahora para todos o no estarán garantizados para nadie en el futuro.
¿Cómo explicaría el trabajo que realizan los empleados de la UNRWA que en muchas ocasiones han tenido que aprender a convivir con la incertidumbre y el peligro?
La labor de los trabajadores y trabajadoras de UNRWA es absolutamente esencial y extraordinaria por el contexto en el que se desarrolla. Son más de 12.000 profesionales, en su mayoría refugiados palestinos, que desde hace dos años ejercen su labor en Gaza bajo condiciones extremadamente adversas, poniendo en riesgo sus propias vidas para asistir a la población. Muchos de ellos han perdido sus hogares, han sufrido desplazamientos reiterados y han perdido a seres queridos. Además, afrontan un nivel de agotamiento físico y psicológico extremo. A lo largo de estos dos años, 381 compañeros y compañeras han sido asesinados y muchos otros han resultado heridos.
Pese al peligro constante y la incertidumbre diaria, continúan prestando servicios vitales: gestionan el acceso al agua, el saneamiento, la salud y la educación presencial para miles de niños y niñas, y proveen apoyo psicosocial en medio de la emergencia. Su compromiso y resiliencia son admirables.
¿Cuál diría que es el mayor desafío al que podría enfrentarse la UNRWA en la próxima década?
Bueno, ahora mismo ya nos estamos enfrentando a desafíos extraordinarios, entre ellos la intensa campaña de desinformación y ataques que ponen en peligro no solo la capacidad operativa de UNRWA, también la protección de las personas refugiadas de Palestina. La situación financiera es crítica, lo que pone en jaque la propia supervivencia de la institución. La presión sobre el sistema multilateral y el cuestionamiento del derecho internacional limitan seriamente la respuesta humanitaria: la continuidad de la agencia y sus servicios esenciales está en juego, y con ella el bienestar de millones de personas.
Es fundamental que entendamos que hoy se intenta acabar con UNRWA porque su mandato es proteger la existencia de los refugiados de Palestina. Si no lo frenamos, se abrirá la veda contra otras agencias que se interpongan en los intereses políticos y económicos de otras potencias.
¿Qué le pareció ‘No Other Land’, la película sobre la ocupación de Cisjordania que ganó el Oscar a mejor documental que dirigen el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham?
Me parece que refleja muy bien la situación extraordinariamente difícil que afrontan las comunidades palestinas de área de Masafer Yatta en Cisjordania, y las consecuencias terribles de años de demoliciones sistemáticas y ataques por parte de colonos, especialmente desde la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Israel en 2022 que autorizó los desalojos para habilitar zonas de entrenamiento militar israelí.
Este tipo de documentales son esenciales porque, gracias a reconocimientos internacionales tan importantes como el Oscar o los galardones del Festival de Berlín, en el caso de No Other Land, logran situar estas realidades en la agenda pública global y abren debates imprescindibles para poder seguir defendiendo los derechos humanos.
¿Le hacen falta al mundo más películas valientes como ‘No Other Land’?
Por supuesto, hacen falta películas y documentales valientes que nos abran los ojos ante las injusticias.
¿Rodeada de tanto dolor y desesperanza cómo consigue superarlo para vivir su día a día?
Psicológicamente es muy difícil, no cabe duda. Pero hay que seguir adelante cada día, porque es fundamental acompañar y apoyar tanto a los compañeros de UNRWA como a la población palestina, que viven situaciones infinitamente más duras que las que enfrentamos quienes estamos a salvo fuera de Gaza. Lo que nos afecta aquí es insignificante comparado con el sufrimiento y el peligro diario al que se exponen quienes están allí. El compromiso y la urgencia de nuestra labor requieren toda nuestra fortaleza.
Cualquier otra consideración que desee formular.
Que no dejen nunca de hablar de Palestina, que mantengan el foco porque todavía queda mucho que narrar.




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