Pepe Viyuela: ‘Un viaje hacia nosotros’ establece paralelismos entre el pasado y el presente actual

El popular actor y humorista protagoniza la cinta que dirige Luis Cintora y que presenta el día 10 de noviembre en el marco de SREC




"Su nombre era Gervasio Viyuela Inza. Nació en Madrid en 1902. Cuando estalló la Guerra Civil, se alistó como miliciano para hacer frente al golpe de estado. Luchó en el frente del norte y posteriormente se desplazó al de Aragón. Participó en la batalla de Belchite y en la del Ebro. Para él la guerra terminó en febrero del 39, cuando su brigada se retiró a través de los Pirineos. Una vez en Francia estuvo recluido en varios campos de refugiados, y ahí le perdí el rastro”

Así comienza Pepe Viyuela el relato en forma de documental que es ‘Un viaje hacia nosotros’, dirigido por Luis Cintora, donde reproduce el recorrido que realizó su abuelo junto con otros exiliados españoles tras la Guerra Civil y que se presentará el día 10 de noviembre, a las 20:30 horas, en la 18º edición del Festival de Cortometrajes San Rafael en Corto.

¿Cómo surge 'Un viaje hacia nosotros'?

Yo no tenía intención de hacer un documental, era algo más personal, una búsqueda para compartir a nivel familiar con mi padre, mis primos, mis tíos. Es cierto que a partir de 1999 -2000 empecé a encontrar documentos en los archivos que me hizo seguirle la pista y a través del trabajo de Memoria Histórica encontré un listado enorme en el que encontré dónde había estado mi abuelo. Fue un viaje precioso hacia mi abuelo; él estuvo en un campamento al sur de Francia, por el que pasaron 60.000 personas, entre ellas 18.000 españoles. Al final hicimos un documental en el que buscamos establecer un paralelismo entre el pasado y el presente actual. Es un viaje que termina en el campo de refugiados de Tinduf, los refugiados ‘Made in Spain’, producto de ese proceso de descolonización inacabado por parte de España en el Sáhara Occidental que ha llevado a que el pueblo saharui esté ocupado ahora por Marruecos.

Es un documental que está más de actualidad que nunca... ¿No es así?

La verdad es que cuando terminamos de proyectar el documental, que fue justo después de la pandemia, pensamos que quizás el tenerlo guardado y no poder estrenarlo a causa del confinamiento iba a hacer que quedara obsoleto o ciertos temas cambiaran. Sí, es cierto que hay cosas que han cambiado, pero lamentablemente, no para mejor. Es decir, sí que está de actualidad tanto el tema de la memoria histórica como la cuestión relativa a los refugiados, y más concretamente a los refugiados saharauis pues yo creo que la situación está más candente que nunca.

¿Cuál es el primer recuerdo de niño que tienes de tu abuelo Gervasio?

Los recuerdos que tengo de mi abuelo no son directos porque yo no lo conocí. El murió once años antes de nacer yo, lo que pasa es que estaba permanentemente presente en las conversaciones familiares, se hablaba mucho de él, se contaban muchas anécdotas de su sentido del humor, de su capacidad para hacer reír a la gente. Era un hombre muy particular. Y de la guerra se sabía bastante poco porque él no había contado prácticamente nada desde que volvió.

La historia es para llevarla a una tertulia, a una clase y que la gente se quede con la boca abierta ¿verdad?

Yo creo que es una historia más, de un ser anónimo que vivió un momento muy complicado en la historia de España y bueno, que suma a todas las historias de la Guerra Civil que creo que conviene mantener muy presentes precisamente para ser conscientes del horror que vivió este país y sus ciudadanos y ciudadanas y evitar repetir que algo tan terrorífico ocurra.

Desde luego nuestra idea con el documental es esa, llevarla a institutos y a foros donde la gente pueda hablar y comentar y reflexionar sobre este momento tan indeseado y tan trágico. Y luego pues lo que tiene que ver con los refugiados sí, yo también creo que hay muchas historias allí, que aparecen en el documental a través de las entrevistas y que merecen la pena ser tenidas en cuenta. Son siempre de gente anónima, pero por eso muy interesante.

¿De qué es de lo que más orgulloso que te sientes de este documental?

Me siento muy orgulloso del hecho de que ahora mismo se esté viendo por gente joven, en centros universitarios y educativos. Ese es el objetivo fundamental, que cree debate, conversación, reflexión, emoción y pueda ser compartido. Luego, desde el punto de vista más personal, pues el hecho de sentir que mi abuelo, de algún modo, sigue vivo, sigue su nombre sonando, su historia y la sensación también de que su sufrimiento no fue en balde porque hoy, para aquellos que estén receptivos, al menos supone un motivo de reflexión.

¿Por qué tenemos la memoria tan corta? ¿Está más vigente que nunca que no debemos olvidar nuestra historia?

Yo creo que tenemos la memoria corta supongo que porque somos torpes, porque basta recurrir a los libros de historia para darse cuenta por ejemplo, ya que estamos con el tema de los conflictos bélicos, de que la guerra nos ha acompañado siempre y probablemente no se trate solo de una memoria corta sino más bien de un empecinamiento humano en solucionar los problemas a tortazos en vez de recurrir al diálogo y a la negociación. ¿Más vigente que nunca? Yo creo que esto es algo que también ha acompañado al ser humano a lo largo del tiempo, ¿no?, el aprendizaje de la propia experiencia, lo que pasa es que parece que a pesar de los miles de años que llevamos sobre el planeta se nos olvida constantemente que es aquello que es mejor no hacer porque acaba por pasarnos una factura que luego nos cuesta pagar.

¿Qué diría Gervasio si pudiera ver los informativos de un día cualquiera de esta semana?

Me imagino que diría algo así como "¡Madre mía, qué poco hemos cambiado! Seguimos repitiendo los mismos errores. No hay manera de que esto se solucione...", pero estoy seguro también de que diría que, a pesar de todo, hay que seguir intentándolo y mejorar el mundo cada día desde el sitio que ocupamos y por poco que sea, pero mejorar y no empeorar las cosas.

¿Por qué debemos ver este documental?

Supongo que es porque es una historia más de las que resulta conveniente estar al tanto y tener los oídos abiertos. Porque nos habla de un ser humano que nunca pensó que pudiera llegar a ser refugiado y nos enlaza con todos los millones de seres que hoy en día en el planeta nacieron pensando lo mismo y que, sin embargo, allí están porque seguramente no somos conscientes de lo cerca que estamos todos de ser refugiados. Porque la vida da muchas vueltas, porque nos encontramos con lo más inesperado de hoy para mañana y porque convendría ser más empáticos con los que no lo están pasando bien.

¿La historia algún día nos pasará factura por el trato que estamos dando a los migrantes?

No creo que haga falta esperar mucho. En el momento en el que se comete una injusticia con un ser humano, yo creo que el mundo se vuelve peor. No es la historia la que nos va juzgar sino es el día a día, es el presente el que está apelando a nuestra conciencia diciendo cómo puede ser que haya gente muriendo en las fronteras, cómo es posible que estemos expulsando continuamente seres humanos, rechazándoles, haciéndoles sufrir. No hay que esperar a mañana, es ahora cuando estamos sufriendo las consecuencias de estar haciendo un mundo más injusto.

En Canarias estamos muy sensibilizados con las corrientes migratorias, sin embargo, hay muchas cosas que no estamos haciendo bien.

No creo que Canarias sea un lugar donde se hagan peor las cosas que en otros sitios y lo que si he detectado, efectivamente, es que hay muchísima sensibilización por la cercanía y por la cantidad de personas que llegan pues prácticamente a diario a las costas, pero si es cierto que hay que hacer muchas cosas mejor. Yo creo que hay que solucionar cuestiones de inversión, cuestiones de dotación, cuestiones de educación social también..., hay muchas cosas que tanto las instituciones como los ciudadanos, individualmente y a título personal podemos hacer.

Creo que para empezar cambiar nuestra perspectiva acerca de lo que supone ser migrante. Normalmente los migrantes y sobre todo los refugiados, no escapan del lugar del que provienen por gusto ni por turismo sino porque están en una situación de peligro o de necesidad. Yo creo que basta con ponerse en la piel de ellos e imaginar levemente qué es lo que haríamos nosotros y cómo nos gustaría que nos trataran para cambiar esa forma de trato que tenemos para con ellos.

Formas parte de la ONG 'Payasos sin fronteras'. ¿La solidaridad está cada vez menos de moda en esta sociedad adicta al like?

Yo no soy quién para juzgar a la gente. Creo que cada uno debe hacer lo que cree en conciencia que debe hacer. Desde hace tiempo formo parte de 'Payasos sin Fronteras', hago quizá menos de lo que podría hacer, pero bueno bastante tengo con juzgarme a mí mismo y empujarme a mí mismo. No seré yo quien juzgue a la gente. No, no me atrevo, porque hay muchos problemas en las casas de cada uno como que para que yo me ponga a decir a nadie lo que tiene que hacer. Creo que sé lo que tengo que hacer yo y lo intento hacer.

¿Qué te piden en los campos de refugiados que has visitado en más de alguna ocasión?

En la mayor parte de los campos de refugiados lo que la gente quiere es que se hable de su situación, que no se les olvide. Entonces yo creo que lo que debemos recordar es que el silencio y el olvido son el peor de los castigos o re-castigos sobre la gente que lo está pasando mal. Pienso que informarse, conocer, intentar contactar incluso personalmente con gente que viva o haya vivido en un campo de refugiados para conocer esa realidad. Yo creo que eso ya es suficiente como para cambiar nuestra perspectiva y probablemente nuestra actitud y nuestro comportamiento con respecto a ellos.

¿En qué proyecto estás embarcado en la actualidad?

Respecto a temas de solidaridad estamos llevando a cabo un proyecto, intentando poner en contacto a personas de este lado, de España, con personas saharauis con la idea de compartir experiencias sobre todo de parte de las personas que viven en campos de refugiados y las personas saharauis que viven en los territorios ocupados por Marruecos con la idea de que desde aquí dramaturgos, autores, artistas, puedan conocer esta realidad y llevarla a textos teatrales, a poemas, canciones, guiones cinematográficos. Romper esa barrera de silencio que los tienen tan alejados de nuestra realidad.

En temas de trabajo estoy a punto de comenzar en diciembre una película empezamos en diciembre con José Mota como compañero, titulado 'El hotel de los líos', inmediatamente después comienzo con una función de teatro dirigida por Natalia Menéndez y un texto de Gabriel Calderón, un autor uruguayo, una comedia desternillante que yo creo que va a funcionar muy bien y también con mi espectáculo de humor 'Encerrona' con el que estoy girando hasta finales de año.

¿Un Max, un Ondas... los premios sirven para proyectar mucho mejor los mensajes?

Cuando recibo un premio pienso en el motivo que habrán tenido para dármelo, pero pienso más en seguir mereciéndolo, que en el futuro pues nadie se arrepienta de habértelo dado. Si me han dado un Max, seguir haciendo buenos trabajos en teatro y el Ondas en mi caso vino por un trabajo en televisión, es lo mismo, seguir haciendo buenos trabajos, seguir comprometido con mi profesión y haciendo las cosas por lo menos como las he hecho hasta ahora y si es posible intentar mejorarlas.

¿Qué supone venir en esta edición de San Rafael en Corto a presentar tu documental?

Es una oportunidad más de dar a conocer este trabajo. Una ventana más que se abre para que haya personas que vean el documental y a partir de ahí elaboren sus propias reflexiones y saquen sus propias conclusiones. Una oportunidad más para seguir adelante, un paso más en este camino de distribución y de muestra de este trabajo. Este Festival ya lo conozco, me apetece muchísimo estar de nuevo en él y volver a ver a la gente con la que ya he compartido otros momentos. Agradecer a la organización la oportunidad de regresar al Festival.