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Lucía Ramírez: “El cine no solo entretiene, sino que también educa, inspira y despierta conciencia crítica”

  • srencorto
  • 6 nov 2025
  • 5 Min. de lectura

Lucía Ramírez: “El cine no solo entretiene, sino que también educa, inspira y despierta conciencia crítica”



¿Qué te propusiste al realizar este emotivo corto sobre migración y esperanza?


‘Cartas al aire’ nació de un cúmulo de bonitas e inesperadas casualidades. En el CEIP La Paredilla, centro donde actualmente trabajo como maestra, mi compañera y amiga Lucre quiso embarcarse con su alumnado de 3º de Primaria en un proyecto promovido por la Consejería de Educación titulado “Enseñar África: una mirada en positivo”, con el propósito de acercar al alumnado la realidad del continente africano desde una perspectiva libre de prejuicios y estereotipos.


Al mismo tiempo, yo deseaba participar en los certámenes de cine educativo Cinedfesty Sin Recortes en Corto realizando un corto con ese mismo grupo de estudiantes, con quienes había trabajado el curso anterior. Ante la falta de tiempo que a menudo limita la puesta en marcha de los proyectos escolares, decidimos unir fuerzas y utilizar África como eje vertebrador de ambas iniciativas.


Mientras explorábamos distintas formas de abordar el tema, la vida nos regaló un encuentro decisivo: Lucre conoció a Issa, un amigo de la familia de una de sus alumnas, Arrieta. Issa había intentado llegar en cayuco desde Marruecos en más de una decena de ocasiones. Su historia nos conmovió profundamente, y le propusimos protagonizar nuestro corto con el objetivo de cambiar la mirada que a menudo se tiene sobre la migración.


Desde el principio, la idea que queríamos transmitir con ‘Cartas al aire’ es que detrás de cada historia de migración hay un sueño, y toda persona, independientemente de su origen, tiene derecho a cumplirlos.


Avánzame los trabajos audiovisuales que has realizado hasta la fecha


Actualmente soy maestra de infantil en el CEIP La Paredilla, pero antes de dedicarme a la docencia, colaboré con distintos medios televisivos junto con el fotógrafo Borja Suárez, filmando la realidad migratoria en Gran Canaria. Fue una etapa profundamente interesante y enriquecedora ya que tuve la gran oportunidad de visibilizar y sensibilizar a través de mis imágenes la realidad de quienes cruzan el mar en busca de un futuro mejor.


Después de esa etapa me centré en mi profesión como maestra, pero el cine siempre estuvo muy ligado a mi labor docente creando pequeñas producciones audiovisuales a pequeña escala. Proyectos como Cinedfest, Sin Recortes en Corto o San Rafael en Corto han permitido aunar mis dos pasiones: docencia y cine. Algunos de los cortos que he realizado ha sido el documental “Ventana de colores. La vida de Mercedes Pinto” y un corto de animación sobre la importancia de la seguridad vial “No existen”.


¿Qué supone para ti que este trabajo se programe en un festival como San Rafael en Corto?


El cine es una herramienta muy poderosa que nos ayuda a sembrar las bases de una sociedad más humana y comprensiva. Creo que educar desde el arte es una forma de transformar la mirada social hacia la diversidad y la inclusión.  Que ‘Cartas al aire’ se proyecte en un festival como San Rafael en Corto supone una enorme emoción y un reconocimiento al trabajo y al mensaje que hay detrás de la historia. Es la oportunidad de compartir una mirada personal sobre la migración con un público más amplio y generar reflexión y diálogo. Además, representa un impulso para seguir creando cine desde la escuela para la escuela, acercando a los más pequeños la magia del séptimo arte.

 

¿Consideras que el cine debe articularse como un instrumento o recurso de concienciación en los adolescentes?


Sí, absolutamente. El cine es un recurso muy potente para la concienciación en los adolescentes porque combina emoción, narrativa e imagen, tres lenguajes que conectan directamente con su forma de percibir el mundo. A través de las historias, pueden cuestionar realidades, desarrollar empatía y reflexionar sobre temas sociales y humanos de manera natural. En este sentido, el cine no solo entretiene, sino que también educa, inspira y despierta conciencia crítica.


¿Cómo fue el rodaje de 'Cartas al aire' y a qué dificultades te enfrentaste?


El rodaje de ‘Cartas al aire’ fue una experiencia muy enriquecedora, pero también llena de desafíos. Al trabajar en un colegio, tuvimos que adaptarnos a los horarios escolares, lo que limitó mucho el tiempo disponible para grabar. Además, el ambiente escolar (con su inevitable ruido y movimiento) complicó el registro del sonido. A esto se sumaron las inclemencias del tiempo, especialmente el viento, que nos obligó a repetir varias tomas en exteriores.


Otra de las dificultades con la que nos encontramos fue que parte de la historia de nuestro protagonista está grabada con la técnica de stop motion con muñecos de plastilina. Utilizar esta técnica implica que cada pequeño movimiento requiere una enorme paciencia y precisión, ya que cualquier error obliga a repetir muchas tomas. Además, mantener la coherencia entre fotogramas (como la posición de los personajes, la iluminación o las sombras) exige una gran atención al detalle. Aun así, ver cómo los personajes cobran vida fotograma a fotograma hace que todo ese trabajo minucioso valga la pena. Sin duda, lo más bonito del rodaje fue, sin duda, la ilusión de los niños/as. Su entusiasmo y compromiso hicieron que cada jornada estuviera llena de energía y alegría. Me sorprendió especialmente su implicación, incluso en días festivos, y la motivación con la que participaron en cada escena. Ahí debo dar las gracias a las familias que sin ellas no hubiese sido posible. Ver cómo disfrutaban del proceso y se sentían parte de algo importante fue lo que realmente dio sentido al proyecto.


¿Para qué crees que ha servido el trabajo realizado con el alumnado de 3º de Primaria junto a algunos/as niños y niñas de infantil y primer ciclo del colegio La Paredilla de Vecindario?


Creo que rodar ‘Cartas al aire’ ha supuesto para el alumnado, no solo una experiencia artística, sino también una vivencia humana y educativa. Tener la suerte de conocer a Issa y descubrir de primera mano su realidad y las condiciones en las que llegan, les ha ayudado a entender el mundo en el que viven y a desarrollar empatía hacia quienes llegan de otros lugares. Desde pequeños pueden aprender que migrar no es algo ajeno ni negativo, sino una experiencia humana ligada a la búsqueda de oportunidades y seguridad. Hablar de migración les permite valorar la diversidad, combatir prejuicios y fomentar el respeto y la solidaridad, construyendo así una base para una sociedad más justa e inclusiva. Además, les permitió expresarse, trabajar en equipo y comprender la realidad de la migración desde la empatía y la creatividad. Y es aquí donde el cine ha jugado un importante papel, aprendiendo el valor del esfuerzo, la paciencia y la colaboración, además de descubrir que sus voces e ideas pueden transmitir mensajes importantes y generar conciencia en los demás.


¿Qué tipo de cine sueles consumir o te interesa más?


Me atrae mucho el cine que combina profundidad emocional y reflexión social. Disfruto especialmente del cine francés, por su sensibilidad estética y su manera íntima de narrar las emociones, y del cine argentino, por su ingenio, naturalidad y riqueza en los diálogos. También me gustan las películas de culto, como Amélie o Cinema Paradiso, que dejan huella más allá de su historia. Además, me interesan los thrillers y las películas históricas, por su tensión, contexto y construcción de personajes. En cambio, el cine de terror no es lo mío; prefiero las historias que hacen pensar o sentir sin recurrir al miedo.

Cualquier otra cuestión que te interese destacar.


Quisiera agradecer profundamente la implicación de todas las personas que hicieron posible ‘Cartas al aire’. A Davinia y a Yeroboam, por ponerle banda sonora al corto y llenar de emoción cada imagen; a Germán López, por permitir que Gorée fuera parte esencial de nuestra música; a Lucre, Yosa y Eulogio, por acompañarme siempre y decirme que sí a cada una de mis locuras creativas; a Magnolia, por acercarnos a Issa; y, por supuesto, a Nerea e Issa, por dar vida y alma a esta historia. Y, sobre todo, gracias a todos los niños y niñas que participaron, porque sin su magia, ilusión y energía, Cartas al aire nunca habría volado tan lejos.



 
 
 

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