El monstruo invisible, cuando la infancia transcurre en un basurero

Los hermanos Fesser presentan en el festival SREC un documental demoledor, pero lleno de luzy simpatía, que denuncia el hambre infantil en el mundo



Los hermanos Fesser presentan en el marco de la 16º edición del festival SREC su documental ‘El monstruo invisible’, una brillante historia de 30 minutos que ocupará la pantalla del teatro Víctor Jara de Vecindario el día 12 de noviembre, en la sesión nocturna que dará comienzo a las 20:30 horas.

Con este trabajo Javier y Guillermo Fesser cierran lo que denominan su trilogía sobre la infancia impulsada en colaboración con Acción contra el Hambre. Una trilogía que comenzó con ‘Binta y la gran idea’ en 2004, una película sobre la educación de las niñas, rodada en Senegal y nominada al Óscar al mejor corto de ficción en 2007, y que siguió con ‘Bienvenidos’ en 2015.

‘El monstruo invisible’ es un cortometraje de ficción basado en las experiencias que vivieron ambos cuando visitaron el año pasado la isla de Mindano, en Filipinas. En él, nos cuentan el día a día de los más pequeños en un basurero de una zona golpeada por la crisis climática y más de cinco décadas de conflicto. El objetivo es concienciar sobre la desnutrición crónica que sufren cerca de 150 millones de niños y niñas en el mundo.

Una historia sobre hambre, sueños rotos y esperanza protagonizada por Aminodin y Alimán, dos niños que, pese a trabajar en un vertedero y a vivir en un campo de desplazados respectivamente, no pierden la sonrisa.

“En el mundo hay dos tipos de historias, las que impresionan y las que emocionan. Y ‘El monstruo invisible’ quiere emocionar, permanecer en el recuerdo”, explica Guillermo Fesser. La película, que muestra la realidad de cientos de niños y niñas en Filipinas, trata de poner el foco en que “el hambre es mucho más que un problema de alimentación”. Los directores señalan que el proceso creativo comenzó con un gesto muy sencillo: “observar y sentarnos a escuchar las historias de la gente. Con estos retazos de realidad, añadimos un hilo narrativo, incluyendo toques de humor, que situó la película en el género de la ficción protagonizada por personas reales”.

“El humor genera mucha empatía”, apunta Javier Fesser. “Pese a la dureza de la vida en el vertedero y en el campo de desplazados, en el cielo de Mindano volaban cientos de cometas. Porque la felicidad puede encontrarse donde menos te lo esperas”, subraya el director de 'Campeones' que, en esta ocasión, junto a su hermano Guillermo Fesser firma la película que produce Acción contra el Hambre y Películas Pendelton.

Los realizadores muestran en su cinta al mundo una realidad invisible. No se ve porque sus síntomas no son tan evidentes como los de la desnutrición aguda, pero enormemente graves, ni tampoco abre informativos pese a afectar a 1 de cada 5 niños y niñas en el mundo. El hambre invisible o desnutrición crónica dificulta la capacidad de aprender y lastra el desarrollo físico y cognitivo de los menores de cinco años. Hablamos de un problema de salud pública mundial de primer orden.

El padre de Aminodín siempre sonríe porque dice que “las personas alegres viven más”. Por eso, a sus ocho años, Aminodín pone su mejor sonrisa mientras trabaja en el vertedero de Papandayan, donde vive con su familia. Su primo Aliman, en cambio, perdió la suya cuando en la ciudad de Marawi empezaron a caer bombas del cielo. Ahora, mientras Aliman pasa los días triste y cabizbajo en un campo de refugiados, Aminodín idea un plan para ayudarle a volver a sonreír. Todos los niños y adultos que aparecen en el cortometraje han interpretado personajes basados en sus propias experiencias vitales. La historia transmite un mensaje positivo, narrado de forma colorista y con los toques de humor que ya son una "marca de la casa de los Fesser".



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