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Bright Martins: “Busco crear cine como puente entre culturas”

  • srencorto
  • 10 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Bright Martins: “Busco crear cine como puente entre culturas”


Patricia de Pablo

El realizador de origen nigeriano Bright Martins Oluremi solía acompañar a su madre los domingos cuando montaba su puesto en la zona del conocido como rastro del Parque Blanco de la capital grancanaria. En aquel caótico crisol de gentes de distintas procedencias se percató de que había una historia que debía contar con su cámara. Así nació el cortometraje ‘Lo que ahora ven mis ojos’, presentado en la XVI edición del Premio de Cortos Cinematográficos convocado por RNE, que el día 13 de noviembre (19:30 horas) proyecta la penúltima sesión prevista en la 21º edición del Festival San Rafael en Corto (SREC) que se desarrolla en el Teatro Víctor Jara de Vecindario.


Siendo adolescente fue cuando Martins reparó que con esfuerzo y mucho sacrificio, su madre, que llegó a Fuerteventura en patera embarazada de él, había sido capaz de pagarle una educación que le ha permitido hoy, con 23 años, ser alguien en el mundo. Para grabar su corto de apenas cinco minutos no contó con ayuda de nadie, salvo con el aliento de su novia. “Los protagonistas de la historia son trabajadores, hermanos, mi madre y sus amigas, que desconocían que estaban siendo grabados. Grabé tres horas de material y el tiempo de producción me llevó unas ocho horas”, explica este filmmaker cuyo trabajo realizado en febrero de 2025 reconoce que está influenciado por su conexión cultural que nace entre la historia de su madre, su identidad africana y el país en el que creció. “Siempre buscaré crear cine documental usándolo como puente entre culturas, para mostrar perspectivas arraigadas en la experiencia vivida”, añade.


La cámara y la cancha


Formado en las categorías inferiores de Club Baloncesto 7 Las Palmas, Martins se trasladó a la península para desarrollar su carrera como deportista primero en Palencia en el Club Deportivo de Baloncesto Venta de Baños y luego en el Bilbao Basket B, con los que disputó la liga de Primera Nacional durante las temporadas 2020/21 y 2021/22. En Palencia compaginó el baloncesto con los estudios universitarios que inició en el Campus de La Yutera. “Vivir del baloncesto es muy complicado. Siendo realistas con mis lesiones y mi edad ese sueño ya se desvanece. Ahora mismo me encuentro buscando un equipo en el que moverme un poco en Madrid, porque la temporada pasada acabé mi cuarta en el filial del Surne Bilbao Basket”, cuenta Martins.


“Somos la primera generación de la familia en vivir fuera del continente, mérito de mi madre al querer brindarme una mejor vida viniendo a Europa. Mientras tanto, mis primos, tíos, abuelos están en Nigeria”, relata el joven que ha viajado a su país en dos ocasiones y cuenta los días para poder hacerlo una tercera vez. “Diría que para cualquier hijo de inmigrante es fundamental volver al país de origen… África lo es todo, no se trata de lo que signifique para mí, sino lo que es realmente porque entiendo que todo comenzó en ese Continente. Cada año, cada día, significa más para mí, aprendo todos los días algo nuevo sobre mi continente y es algo que disfruto y me completa como ser humano”.


Que su cortometraje se proyecte en SREC supone para Martins “un orgullo, el mayor de los orgullos. Es algo que aún no me creo y por eso estoy más que agradecido con la oportunidad que me están dando de poder mostrar la realidad de mi madre y de otras muchas personas en ese entorno multicultural que es el rastro de la ciudad”. Para el realizador y deportista que la presente edición del festival se desarrolle bajo la denominación ‘Cine y Migración’ es todo un acierto: “unir la realidad del drama actual de los movimientos migratorios con el cine es una buena herramienta para hacer ver a las personas que no viven esta odisea contemporánea como una realidad objetiva, que no todo es lo que parece y que hay que cuestionar los mensajes racistas que difunden sin fundamento algunos sectores conservadores. Si tuviese la oportunidad algún día de mantener una conversación con algún colectivo de la ultraderecha, lo invitaría a vivir la experiencia del viaje lleno de adversidades que sufre la persona que quiere huir de su situación actual y darle una vida mejor a cualquiera de sus hijos. Vaya donde vaya, Canarias siempre será ese lugar donde las diferencias no separan, sino que unen”.


Bright Martins está feliz con su experiencia vital. Tras su paso por Fuerteventura en donde nació como refugiado de Cruz Roja, fue trasladado a Gran Canaria en donde vivió su infancia rodeado de más niños y niñas de su mismo país de origen, hasta que una familia de acogida se hizo cargo mientras su madre trabajaba buena parte del día en el sector del tomate. “Diría que mi infancia estuvo llena de amor por parte de esa familia que me acogió, yendo de acampada a la Presa de Las Niñas cada dos por tres y haciendo rutas con el coche por toda la isla. Mi adolescencia ya no fue tan divertida, ya que conocí adversidades y separaciones, dejándome a mi recién nacido hermano pequeño y a mí solos durante un tiempo, separados de nuestra madre, para luego ser acogidos de nuevo por la misma familia que me cuidó de pequeño. A pesar de todo, el amor y la educación seguía ahí, y es lo único que necesité para tener una adolescencia medianamente normal”, dice.


“Me siento afortunado de tener la madre luchadora que tengo, de haberme rodeado de gente que me quiso mientras crecí y que eso no es algo que todos tienen lamentablemente, y por ello soy agradecido”, confiesa. “Nunca debería dejar de crear o dejar mis proyectos a medias o en borradores, espero poder sacar pronto mi gran primer proyecto de calibre que tengo en mente”, concluye.

 
 
 

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